Sostenibilidad y gobernanza corporativa

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En colaboración con la Fundación Herbert Smith Freehills

Queremos servir de apoyo al proceso de transformación del gobierno corporativo de las empresas a favor de un nuevo paradigma en el que la empresa asuma plenamente su papel como actor mundial. Este proceso implica para las empresas reconocer como propias algunas exigencias internacionales de carácter no exclusivamente financiero en aras de una mayor sostenibilidad y durabilidad. En los términos de este proyecto se describe este proceso como la evolución del gobierno corporativo hacia la gobernanza corporativa y se parte de la idea de que una mayor sensibilización por parte del público, del consumidor y de las empresas es necesario para realizarlo.

Entendemos la gobernanza corporativa como la respuesta de la dirección de la empresa a las demandas de la comunidad internacional.

Se trata de una cierta manera de dirigir la empresa que considera con especial cuidado el atender los intereses de un amplio abanico de agentes, incluyendo tanto aquellos que se ven afectados por las actividades de las empresa como aquellos que se ven afectados de forma indirecta.

Ello obliga a que la implementación de la gobernanza corporativa se realice a través de un esfuerzo por reducir los impactos negativos y mejorar los impactos positivos de las actividades financieras de la empresa. Todo ello con miras a la sostenibilidad y respeto a los derechos humanos, como se ha apuntado, en tanto que objetivos globales de la comunidad internacional.

De esta forma la gobernanza corporativa realiza una distinción laxa entre los activos financieras de la empresa y los no financieros, ya que estos últimos también se extraen de la propia actividad comercial.

La gobernanza corporativa se alinea así conceptualmente con la gobernanza global, que podría identificarse con aquel proceso de toma de decisiones de la comunidad internacional, descentralizado y horizontal y que parte del convencimiento interno, más que de la obligación formal ordenada por un superior. De ahí que el convencimiento interno por parte de las empresas recaiga en su papel de actores de la comunidad internacional y que en tanto tales, tengan cierta responsabilidad y cierta obligación de actuar a favor de las demandas de la misma.

El fin del proyecto es el de contribuir a integrar a las empresas en el marco de gobernanza global, liderado actualmente por las Organizaciones Internacionales, en materia de desarrollo sostenible. Se atiende para ello a las formas y maneras en las que se justifican las decisiones de gobierno de la empresa y cómo esas decisiones pueden contribuir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), de Naciones Unidas. El proyecto aspira a aumentar la correlación de las decisiones de la empresa con las aspiraciones globales de sostenibilidad.

La integración de las empresas en este marco de gobernanza tiene algunas peculiaridades que explican por qué se encuentran inicialmente fuera del mismo y por qué la sensibilización es necesaria. El marco de gobernanza arranca del ámbito de las Organizaciones Internacionales bajo el Derecho internacional público contemporáneo quienes, por su naturaleza, diseño y fines, tienen una capacidad limitada para realizar exigencias “duras”, legales y vinculantes a sus Estados miembros.

Éstos, a su vez, suelen respetar y garantizar un ámbito de no interferencia en las actividades de las empresas. A su vez, las empresas hasta hace relativamente poco, comprendían que su tarea era básicamente la de producir y enriquecer, bajo un enfoque de competencia, no de colaboración.

En el año 2011, en el que Naciones Unidas otorgó a las empresas una cierta responsabilidad en el desarrollo de los derechos fundamentales, la situación varió un tanto pero podría decirse que a día de hoy, el sistema permanece inalterado: No hay una exigencia de carácter legal u obligatorio para las empresas en lo que respecta a la implementación de los ODS, ni tampoco una obligación que afecte a su proceso de toma de decisiones al respecto, más allá del conocido adagio “proteger, respetar y reparar”.

Ahora bien, independientemente de la naturaleza y destinatarios originales de dichas exigencias, se asume que las empresas pueden desempeñar un importante papel para implementarlas y hacerlas efectivas.

Sin embargo, debido a las limitaciones del Derecho internacional y de gran parte de los ordenamientos jurídicos de los Estados miembros de Naciones Unidas, actualmente el medio más sencillo y simple para tornar estas exigencias en realidad, es la asunción voluntaria por parte de las empresas. La exigencia internacional sólo puede ser asumida de forma voluntaria bajo el denominado proceso de socialización, tan propio del ámbito del soft-law internacional.

El importantísimo poder económico y político de las empresas, junto con su enorme capacidad de influencia, también pueden contribuir más allá de su ámbito de actuación mercantil. De esta forma, siempre por decisión propia, las empresas se incluyen en el marco de gobernanza global incorporando entre las tareas de su gobierno corporativo la asunción de su papel como agente global. Es decir, realizando una evolución desde el gobierno corporativo a la gobernanza corporativa.

No cabe duda de que este proceso se hace acompañar de una fuerte presencia de la opinión pública de consumidores y usuarios que, a través de sus organizaciones, también exigen cambios a la dirección de las empresas.

Pero también los accionistas deben ver ventajas para promocionar la transformación. Aunque en general, esta estructura implica que las empresas por son por sí mismas quienes deciden si incrementar o incluso asumir su papel como agente global, el convencimiento interno se producirá más fácilmente si los involucrados en el proceso cuentan con el conocimiento y son capaces de extraer sus oportunidades . De ahí la importancia de la sensibilización de los centros de toma de decisiones, que deberá verse complementada por una formación y capacitación específicas. De esta forma además de la existencia y asunción como propia de las exigencias internacionales, las empresas generen la capacidad de llevarlas adelante implementando los procesos internos necesarios para adaptar las exigencias globales a su actuación mercantil y su impacto, al mundo global del siglo XXI.

Al respecto de la incorporación de las empresas en el marco de gobernanza global, es factible reducir su dificultad a tres ámbitos o fases distintos. El primero es el de sensibilización, que es sobre el que versa este proyecto. El segundo, el de la capacitación de los responsables. El tercero, sobre la implementación de estrategias para hacerla efectiva. Si bien cada uno tiene su propia problemática, al respecto de la primera es factible reducirla a una simple pregunta ¿cómo hacer que los responsables del gobierno corporativo estén dispuestos a realizar un cambio hacia la gobernanza corporativa? Posiblemente la estrategia más eficaz sea la de convencer a sus accionistas y a los destinatarios de los servicios de la empresa pero esta es una tarea que escapa a este proyecto. Por el contrario, el mismo se vuelca, más bien, en tratar de hacer llegar el mensaje a favor del cambio directamente a los centros de dirección de las empresas, con ánimo de contribuir con la sensibilización que ya se realiza por parte de otros agentes mundiales y nacionales.

Este proyecto debe ser comprendido, pues, como una fuente de sensibilización e incluso de transformación cultural para los responsables de la toma de decisiones en las empresas. El objetivo es que puedan dar más pasos a favor de la incorporación de sus empresas en el marco de gobernanza global. En este sentido, la formación y capacitación, la investigación o la actualización de sus prácticas de transparencia son aspectos posteriores aunque complementarios en la lógica de los objetivos del presente proyecto.

La sensibilización se articula en torno a varios parámetros. El primero es dar a conocer los Objetivos de Desarrollo Sostenible y sus exigencias a los responsables de las empresas. El segundo, que parte de lo anterior y que contempla una tarea más de fondo, aspira a ilustrar y a aportar una narrativa a los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En este sentido, el proyecto quiere lanzar un mensaje en el que se muestre cómo se imbrican las situaciones de vulnerabilidad de los derechos humanos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. El tercer parámetro con el que debe cumplir la tarea de sensibilización es el de dar a conocer las herramientas disponibles para realizar la transformación y que pasan por la capacidad de establecer métricas y comparativas, El mensaje trasladado, por tanto, debe invitar a la acción, a mejorar el impacto de la actividad de la empresa y a realizar la misma con miras a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.


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